
Nuestro equipo está listo para responder a cualquier necesidad de confort térmico en tu hogar o negocio. Tanto si enfrentas una avería urgente, buscas cumplir con la revisión anual obligatoria para ahorrar costes, o estás pensando en sustituir tu antiguo equipo por un modelo más eficiente (Condensación o Biomasa), tenemos la solución.
Respuesta rápida y garantía por escrito.
Técnicos Certificados RITE. Cobertura en toda la provincia.
Expertos locales en tu zona, con repuestos originales.

En climatización se habla de confort térmico cuando la mayoría de las personas no siente ni frío ni calor. Depende de variables ambientales (temperatura del aire, temperatura radiante de paredes y ventanas, humedad relativa y velocidad del aire) y personales (actividad metabólica y ropa).
Técnicamente, la temperatura operativa resume el efecto combinado del aire y la radiación. En viviendas, valores de 20-22 °C en invierno y 24-26 °C en verano, con 40-60 % de humedad relativa y corrientes discretas, suelen resultar agradables para actividades sedentarias. Estándares como ISO 7730 o ASHRAE 55 recogen estos rangos.
La salud responde a estos parámetros. El frío sostenido desencadena vasoconstricción, aumenta la presión arterial y puede agravar enfermedades cardiovasculares. La humedad alta junto con superficies frías favorece condensaciones y moho, que empeoran el asma. El calor excesivo deshidrata, reduce la calidad del sueño y disminuye la concentración. Un hogar estable, sin picos térmicos, actúa como un "amortiguador" fisiológico.
Dos viviendas con el mismo termostato a 21 °C pueden ofrecer sensaciones muy distintas:
El salto de calidad térmica entre ambas puede reducir el consumo de calefacción un 20-35 %, porque al elevar la temperatura de las superficies interiores disminuyen las pérdidas y se tolera mejor un ajuste del setpoint.
También influyen los emisores. Sistemas con alta componente radiante (suelo radiante, paneles radiantes) ofrecen uniformidad y menos corrientes de aire. Radiadores convencionales bien dimensionados y equilibrados proporcionan confort estable si trabajan a baja temperatura con calderas de condensación, que rinden mejor con retornos fríos. La modulación continua y la compensación climática evitan ciclos de arranque-parada que generan picos térmicos y ruido.
En verano, el exceso de calor interior suele venir de ganancias solares y cargas internas. Persianas, toldos y ventilación nocturna cruzada pueden bajar 1-3 °C la temperatura interior sin consumo eléctrico. La inercia térmica de forjados y muros ayuda si se gestiona adecuadamente la ventilación.
Según la experiencia técnica compartida en serviciocalderas.com, el mantenimiento preventivo y los ajustes de control aportan mejoras tangibles de confort con costes moderados frente a reformas mayores.

Un confort estable reduce el estrés térmico y, con ello, episodios de cefaleas, problemas respiratorios asociados a moho y empeoramientos de patologías crónicas. En términos energéticos, la estabilidad también significa menos arranques a máxima potencia, mayor tiempo en régimen eficiente y menores pérdidas por temperaturas de impulsión innecesariamente altas.
En viviendas con calderas de condensación, trabajar con retornos fríos y caudales equilibrados aumenta la condensación y el rendimiento estacional. En instalaciones antiguas, pequeñas mejoras (aislar tuberías, equilibrar circuitos, instalar válvulas termostáticas) ofrecen retornos rápidos y confort más homogéneo.
La normativa española (RITE y CTE) impulsa controles, aislamiento y eficiencia, aspectos que, más allá del cumplimiento, mejoran la habitabilidad real. Además, cada grado de sobrecalentamiento evitado reduce consumo y emisiones, contribuyendo a la sostenibilidad sin sacrificar bienestar.
La innovación juega a favor: sensores IoT, algoritmos de control adaptativo y monitorización en tiempo real ayudan a detectar descompensaciones, filtraciones de aire o horarios mal configurados que pasan inadvertidos en el día a día.
Para actividades sedentarias, 20-21 °C en zonas de día y 17-19 °C en dormitorios. Ajusta según ropa, edad y preferencias, manteniendo estabilidad sin picos.
Entre 40 y 60 %. Por debajo, aumenta la sequedad mucosa; por encima, crece el riesgo de condensación y moho. Ventilar y controlar fuentes de humedad es clave.
Temperaturas ligeramente más bajas y estables, con poco ruido y corrientes limitadas, favorecen fases profundas del sueño y menor despertares nocturnos.
Revisión anual, limpieza del intercambiador, verificación de combustión, purga y equilibrado de radiadores y comprobación de la presión del circuito.
Lo más eficiente es modular y programar según uso, con bajadas moderadas nocturnas. Mantener temperaturas constantes, pero no altas, evita sobreconsumos.
El confort térmico no es un lujo: es un determinante de salud, productividad y gasto energético. Ajustar controles, cuidar el mantenimiento, mejorar la envolvente y ventilar con criterio permiten hogares más seguros y eficientes. Entender el ayuda a priorizar intervenciones con mayor retorno, tanto para el bolsillo como para la calidad de vida.

Nuestro objetivo es brindar el mejor servicio y garantizar su completa satisfacción. Nos enorgullecemos de nuestro profesionalismo, atención al detalle y compromiso con la atención al cliente. Desde el momento en que nos contacta hasta la finalización de su reparación, nos dedicamos a que el proceso sea lo más sencillo y sin estrés posible.
Programe la reparación de su caldera en línea: disponibilidad 24/7



